Detalles del proyecto

Descripción

Muchos analistas han comentado con cierta inquietud la inhabitual polarización de la opinión pública en la campaña electoral en la cual estamos inmersos desde el principio del año 2018. La preocupación es fundamentada, Colombia estuvo acostumbrada desde el Frente Nacional a oposiciones menos tajantes y más negociables entre una clase política que invariablemente, volvía a unirse detrás del vencedor en las elecciones presidenciales. Este estilo ha perdido vigencia desde el surgimiento del uribismo en 2002. Juan Manuel Santos trató de resucitarlo en 2010, pero su tentativa de recrear una “unidad nacional” detrás de su gobierno fracasó frente a la controversia que suscitó el acuerdo de paz con la FARC.
Hubiéramos podido pensar que, pasado el acuerdo, la polarización volvería a moderarse. No obstante, el clima de esta campaña desmiente estas esperanzas. En realidad, esta polarización es
probablemente más que una crispación coyuntural de la opinión alrededor de un tema saliente. Quizás estemos asistiendo a un cambio más profundo del funcionamiento del régimen político
colombiano alrededor de un eje estructural de conflicto entre mayoría y oposición, y ya no con base en amplias coaliciones de centro como era la norma al final del siglo pasado.
Un elemento viene a apoyar con fuerza esta hipótesis desde la geografía electoral: a la polarización de los discursos, ha venido respondiendo una polarización territorial.
La ciencia política ha mostrado dese hace más de un siglo que las preferencias electorales se arraigan duraderamente en los territorios.
EstadoActivo
Fecha de inicio / finalización efectiva1/7/201/31/24

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