Gobernanza del agua: pensar desde las +4 2día

pensar desde las fluctuaciones, los enmarañamientos y políticas del día a día.

Resultado de la investigación: Contribución a RevistaEditorial

1 Cita (Scopus)

Resumen

El agua es lo que hacemos de ella, afirma de manera
provocativa el historiador Jamie Linton refiriéndose
a cada instancia en la que “el agua se abstrae,
incluidas las representaciones científicas como H2
O”
(Linton 2010, 4). La gobernanza del agua se refiere de
manera amplia a la formulación, el establecimiento e
implementación de políticas, legislación e instituciones
asociadas a la gestión del agua, y a la clarificación
de las funciones y responsabilidades del gobierno, la
sociedad civil y el sector privado en relación con los
recursos y servicios hídricos (International Water
Management Institution 2010; Rees, Winpenny y Hall
2008; 13; Shah et al 2014; Water Governance Facility
2017). En suma, la gobernanza del agua se construye
sobre las premisas de diferentes tipos de abstracciones,
cómo dividimos y definimos las articulaciones
entre la sociedad civil y el Estado por ejemplo, o entre
los sectores públicos y los privados, o el lenguaje mismo
de recursos y servicios prevalente en discusiones
sobre gobernanza. A través de estas abstracciones,
la gobernanza del agua define “esencialmente, quién
recibe qué agua, cuándo y cómo, y quién tiene derecho
al agua y servicios relacionados y sus beneficios”
(Water Governance Facility 2017, s/p).
En esta corta discusión quiero proponer que políticamente
el “agua es lo que hacemos de ella” en la práctica:
en las abstracciones por medio de las cuales definimos
sus contornos y límites y en las relaciones que fomentamos
o eliminamos en nuestros entrelazamientos y
ordenamientos cotidianos (con otras personas, y también
con animales, plantas y objetos, entre otros). El agua
es el agua en —y por— sus entrelazamientos o, mejor
aún, enmarañamientos. Sus movimientos, cualidades,
cantidades y conceptualizaciones están determinados
por innumerables interacciones; por prácticas situadas
llenas de luchas y expectativas que por lo general están
lejos de ser relaciones ecológicas armónicas. Estas pueden
incluir algas que comen peces, plantas de frailejón
que absorben niebla, niños que juegan en canales de riego;
mercurio y cadmio que viajan por los ríos, Escherichia
coli en abundancia cerca de los centros poblados o diques,
canales e hidroeléctricas que definen qué árboles o peces
crecen y qué otros seres viven o mueren. Desde estos
entrelazamientos, tanto pobladores ribereños como analistas
han conceptualizado, por ejemplo, las aguas contaminadas,
potables, resilientes o vivas. Mi propuesta es
fortalecer otras miradas posibles frente a la gobernanza
del agua, partiendo de los entrelazamientos desde los
cuales localmente se conceptualizan y ordenan aquellas
formaciones del agua que se busca conservar, transformar
o recrear. Son propuestas desde normativas o
expectativas locales que no necesariamente hacen parte
de políticas institucionales pero que pueden ser cruciales
en explicar por qué precisamente ciertas políticas públicas
no están teniendo el alcance esperado o se piensan
como ajenas a los contextos locales.
Algunas de las preguntas que informan este corto debate
son: ¿cómo se podría conmensurar la gestión del agua
con los entrelazamientos entre personas, animales,
plantas y elementos, entre otros, que configuran diversos
tipos de agua (aguas que nosotros y/o las personas
con quienes trabajamos definimos como “contaminadas”,
o “vivas”, o “malas”) en contornos definidos como
una cuenca, un río, un humedal o una ciénaga? ¿Cómo,
aunque reconozcamos la inevitabilidad de las abstracciones
humanas en el proceso de la gobernanza del
agua, se pueden generar propuestas que traten de evitar
formas de gestión en las que se “borran” o silencian los
humanos o los animales, plantas y bosques (es decir, una
gestión que podría ser considerada como antropocéntrica
o como biológico-céntrica)? ¿Cómo pensar e incluir
diversas metodologías desde intervenciones disciplinarias
u otras formas de conocer y de estar en el mundo,
que reivindiquen poblaciones ribereñas en Colombia, por
ejemplo, para pensar la política y lo político del agua?
Para discutir algunas de estas preguntas, presento
un breve ejercicio de traducción, asumiendo que la
gobernanza del agua implica algún tipo de traducción
de los entrelazamientos cotidianos de las personas con
animales, plantas, elementos, entre otros, en formas
incluyentes de gestión. Precisamente, se supone que la
gobernanza, a diferencia de la gobernabilidad, trata de
manera efectiva de incluir poblaciones locales siguiendo
una aproximación al manejo de las aguas basado en
los derechos humanos (Human Rights-Based Approach
to Water and Sanitation) y en la que se “promueve la
participación en la construcción colectiva de políticas
y directrices [para consolidar] intereses y fines comunes
y metas compartidas entre los diferentes actores
involucrados en la gestión del agua” (Diálogo Interamericano
de Gestión del Agua 2011, s/p). Para pensar
en este ejercicio de traducción presento una serie de
declaraciones que, diría, son teorizaciones sobre las
prácticas que definen lo que es el agua localmente, y
que vienen de pescadores y campesinos que, al igual que
muchos otros vecinos, tejen una “cultura anfibia” a
través de los flujos y fluctuaciones del río (Fals Borda
1980). Habitan la ciénaga La Rinconada, conectada al
brazo de Mompox del río Magdalena, en Colombia.
Además, presento un afiche en el que trabajamos con
pobladores locales y dos artistas para realizar una
representación de la ciénaga y algunos de sus enmarañamientos.
Este ejemplo, creo, puede tener un “aire
de familia” con muchos otros lugares en Colombia,
Latinoamérica y el mundo.
Idioma originalEspañol
Páginas (desde-hasta)111-118
PublicaciónRevista de Estudios Sociales
N.º63
DOI
EstadoPublished - ene 1 2018

Citar esto

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En suma, la gobernanza del agua se construyesobre las premisas de diferentes tipos de abstracciones,c{\'o}mo dividimos y definimos las articulacionesentre la sociedad civil y el Estado por ejemplo, o entrelos sectores p{\'u}blicos y los privados, o el lenguaje mismode recursos y servicios prevalente en discusionessobre gobernanza. A trav{\'e}s de estas abstracciones,la gobernanza del agua define “esencialmente, qui{\'e}nrecibe qu{\'e} agua, cu{\'a}ndo y c{\'o}mo, y qui{\'e}n tiene derechoal agua y servicios relacionados y sus beneficios”(Water Governance Facility 2017, s/p).En esta corta discusi{\'o}n quiero proponer que pol{\'i}ticamenteel “agua es lo que hacemos de ella” en la pr{\'a}ctica:en las abstracciones por medio de las cuales definimossus contornos y l{\'i}mites y en las relaciones que fomentamoso eliminamos en nuestros entrelazamientos yordenamientos cotidianos (con otras personas, y tambi{\'e}ncon animales, plantas y objetos, entre otros). El aguaes el agua en —y por— sus entrelazamientos o, mejora{\'u}n, enmara{\~n}amientos. Sus movimientos, cualidades,cantidades y conceptualizaciones est{\'a}n determinadospor innumerables interacciones; por pr{\'a}cticas situadasllenas de luchas y expectativas que por lo general est{\'a}nlejos de ser relaciones ecol{\'o}gicas arm{\'o}nicas. Estas puedenincluir algas que comen peces, plantas de frailej{\'o}nque absorben niebla, ni{\~n}os que juegan en canales de riego;mercurio y cadmio que viajan por los r{\'i}os, Escherichiacoli en abundancia cerca de los centros poblados o diques,canales e hidroel{\'e}ctricas que definen qu{\'e} {\'a}rboles o pecescrecen y qu{\'e} otros seres viven o mueren. Desde estosentrelazamientos, tanto pobladores ribere{\~n}os como analistashan conceptualizado, por ejemplo, las aguas contaminadas,potables, resilientes o vivas. Mi propuesta esfortalecer otras miradas posibles frente a la gobernanzadel agua, partiendo de los entrelazamientos desde loscuales localmente se conceptualizan y ordenan aquellasformaciones del agua que se busca conservar, transformaro recrear. Son propuestas desde normativas oexpectativas locales que no necesariamente hacen partede pol{\'i}ticas institucionales pero que pueden ser crucialesen explicar por qu{\'e} precisamente ciertas pol{\'i}ticas p{\'u}blicasno est{\'a}n teniendo el alcance esperado o se piensancomo ajenas a los contextos locales.Algunas de las preguntas que informan este corto debateson: ¿c{\'o}mo se podr{\'i}a conmensurar la gesti{\'o}n del aguacon los entrelazamientos entre personas, animales,plantas y elementos, entre otros, que configuran diversostipos de agua (aguas que nosotros y/o las personascon quienes trabajamos definimos como “contaminadas”,o “vivas”, o “malas”) en contornos definidos comouna cuenca, un r{\'i}o, un humedal o una ci{\'e}naga? ¿C{\'o}mo,aunque reconozcamos la inevitabilidad de las abstraccioneshumanas en el proceso de la gobernanza delagua, se pueden generar propuestas que traten de evitarformas de gesti{\'o}n en las que se “borran” o silencian loshumanos o los animales, plantas y bosques (es decir, unagesti{\'o}n que podr{\'i}a ser considerada como antropoc{\'e}ntricao como biol{\'o}gico-c{\'e}ntrica)? ¿C{\'o}mo pensar e incluirdiversas metodolog{\'i}as desde intervenciones disciplinariasu otras formas de conocer y de estar en el mundo,que reivindiquen poblaciones ribere{\~n}as en Colombia, porejemplo, para pensar la pol{\'i}tica y lo pol{\'i}tico del agua?Para discutir algunas de estas preguntas, presentoun breve ejercicio de traducci{\'o}n, asumiendo que lagobernanza del agua implica alg{\'u}n tipo de traducci{\'o}nde los entrelazamientos cotidianos de las personas conanimales, plantas, elementos, entre otros, en formasincluyentes de gesti{\'o}n. Precisamente, se supone que lagobernanza, a diferencia de la gobernabilidad, trata demanera efectiva de incluir poblaciones locales siguiendouna aproximaci{\'o}n al manejo de las aguas basado enlos derechos humanos (Human Rights-Based Approachto Water and Sanitation) y en la que se “promueve laparticipaci{\'o}n en la construcci{\'o}n colectiva de pol{\'i}ticasy directrices [para consolidar] intereses y fines comunesy metas compartidas entre los diferentes actoresinvolucrados en la gesti{\'o}n del agua” (Di{\'a}logo Interamericanode Gesti{\'o}n del Agua 2011, s/p). Para pensaren este ejercicio de traducci{\'o}n presento una serie dedeclaraciones que, dir{\'i}a, son teorizaciones sobre laspr{\'a}cticas que definen lo que es el agua localmente, yque vienen de pescadores y campesinos que, al igual quemuchos otros vecinos, tejen una “cultura anfibia” atrav{\'e}s de los flujos y fluctuaciones del r{\'i}o (Fals Borda1980). 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TY - JOUR

T1 - Gobernanza del agua: pensar desde las +4 2día

T2 - pensar desde las fluctuaciones, los enmarañamientos y políticas del día a día.

AU - Bocarejo Suescún, Diana

PY - 2018/1/1

Y1 - 2018/1/1

N2 - El agua es lo que hacemos de ella, afirma de maneraprovocativa el historiador Jamie Linton refiriéndosea cada instancia en la que “el agua se abstrae,incluidas las representaciones científicas como H2O”(Linton 2010, 4). La gobernanza del agua se refiere demanera amplia a la formulación, el establecimiento eimplementación de políticas, legislación e institucionesasociadas a la gestión del agua, y a la clarificaciónde las funciones y responsabilidades del gobierno, lasociedad civil y el sector privado en relación con losrecursos y servicios hídricos (International WaterManagement Institution 2010; Rees, Winpenny y Hall2008; 13; Shah et al 2014; Water Governance Facility2017). 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Sus movimientos, cualidades,cantidades y conceptualizaciones están determinadospor innumerables interacciones; por prácticas situadasllenas de luchas y expectativas que por lo general estánlejos de ser relaciones ecológicas armónicas. Estas puedenincluir algas que comen peces, plantas de frailejónque absorben niebla, niños que juegan en canales de riego;mercurio y cadmio que viajan por los ríos, Escherichiacoli en abundancia cerca de los centros poblados o diques,canales e hidroeléctricas que definen qué árboles o pecescrecen y qué otros seres viven o mueren. Desde estosentrelazamientos, tanto pobladores ribereños como analistashan conceptualizado, por ejemplo, las aguas contaminadas,potables, resilientes o vivas. Mi propuesta esfortalecer otras miradas posibles frente a la gobernanzadel agua, partiendo de los entrelazamientos desde loscuales localmente se conceptualizan y ordenan aquellasformaciones del agua que se busca conservar, transformaro recrear. Son propuestas desde normativas oexpectativas locales que no necesariamente hacen partede políticas institucionales pero que pueden ser crucialesen explicar por qué precisamente ciertas políticas públicasno están teniendo el alcance esperado o se piensancomo ajenas a los contextos locales.Algunas de las preguntas que informan este corto debateson: ¿cómo se podría conmensurar la gestión del aguacon los entrelazamientos entre personas, animales,plantas y elementos, entre otros, que configuran diversostipos de agua (aguas que nosotros y/o las personascon quienes trabajamos definimos como “contaminadas”,o “vivas”, o “malas”) en contornos definidos comouna cuenca, un río, un humedal o una ciénaga? ¿Cómo,aunque reconozcamos la inevitabilidad de las abstraccioneshumanas en el proceso de la gobernanza delagua, se pueden generar propuestas que traten de evitarformas de gestión en las que se “borran” o silencian loshumanos o los animales, plantas y bosques (es decir, unagestión que podría ser considerada como antropocéntricao como biológico-céntrica)? ¿Cómo pensar e incluirdiversas metodologías desde intervenciones disciplinariasu otras formas de conocer y de estar en el mundo,que reivindiquen poblaciones ribereñas en Colombia, porejemplo, para pensar la política y lo político del agua?Para discutir algunas de estas preguntas, presentoun breve ejercicio de traducción, asumiendo que lagobernanza del agua implica algún tipo de traducciónde los entrelazamientos cotidianos de las personas conanimales, plantas, elementos, entre otros, en formasincluyentes de gestión. Precisamente, se supone que lagobernanza, a diferencia de la gobernabilidad, trata demanera efectiva de incluir poblaciones locales siguiendouna aproximación al manejo de las aguas basado enlos derechos humanos (Human Rights-Based Approachto Water and Sanitation) y en la que se “promueve laparticipación en la construcción colectiva de políticasy directrices [para consolidar] intereses y fines comunesy metas compartidas entre los diferentes actoresinvolucrados en la gestión del agua” (Diálogo Interamericanode Gestión del Agua 2011, s/p). Para pensaren este ejercicio de traducción presento una serie dedeclaraciones que, diría, son teorizaciones sobre lasprácticas que definen lo que es el agua localmente, yque vienen de pescadores y campesinos que, al igual quemuchos otros vecinos, tejen una “cultura anfibia” através de los flujos y fluctuaciones del río (Fals Borda1980). Habitan la ciénaga La Rinconada, conectada albrazo de Mompox del río Magdalena, en Colombia.Además, presento un afiche en el que trabajamos conpobladores locales y dos artistas para realizar unarepresentación de la ciénaga y algunos de sus enmarañamientos.Este ejemplo, creo, puede tener un “airede familia” con muchos otros lugares en Colombia,Latinoamérica y el mundo.

AB - El agua es lo que hacemos de ella, afirma de maneraprovocativa el historiador Jamie Linton refiriéndosea cada instancia en la que “el agua se abstrae,incluidas las representaciones científicas como H2O”(Linton 2010, 4). La gobernanza del agua se refiere demanera amplia a la formulación, el establecimiento eimplementación de políticas, legislación e institucionesasociadas a la gestión del agua, y a la clarificaciónde las funciones y responsabilidades del gobierno, lasociedad civil y el sector privado en relación con losrecursos y servicios hídricos (International WaterManagement Institution 2010; Rees, Winpenny y Hall2008; 13; Shah et al 2014; Water Governance Facility2017). En suma, la gobernanza del agua se construyesobre las premisas de diferentes tipos de abstracciones,cómo dividimos y definimos las articulacionesentre la sociedad civil y el Estado por ejemplo, o entrelos sectores públicos y los privados, o el lenguaje mismode recursos y servicios prevalente en discusionessobre gobernanza. A través de estas abstracciones,la gobernanza del agua define “esencialmente, quiénrecibe qué agua, cuándo y cómo, y quién tiene derechoal agua y servicios relacionados y sus beneficios”(Water Governance Facility 2017, s/p).En esta corta discusión quiero proponer que políticamenteel “agua es lo que hacemos de ella” en la práctica:en las abstracciones por medio de las cuales definimossus contornos y límites y en las relaciones que fomentamoso eliminamos en nuestros entrelazamientos yordenamientos cotidianos (con otras personas, y tambiéncon animales, plantas y objetos, entre otros). El aguaes el agua en —y por— sus entrelazamientos o, mejoraún, enmarañamientos. Sus movimientos, cualidades,cantidades y conceptualizaciones están determinadospor innumerables interacciones; por prácticas situadasllenas de luchas y expectativas que por lo general estánlejos de ser relaciones ecológicas armónicas. Estas puedenincluir algas que comen peces, plantas de frailejónque absorben niebla, niños que juegan en canales de riego;mercurio y cadmio que viajan por los ríos, Escherichiacoli en abundancia cerca de los centros poblados o diques,canales e hidroeléctricas que definen qué árboles o pecescrecen y qué otros seres viven o mueren. Desde estosentrelazamientos, tanto pobladores ribereños como analistashan conceptualizado, por ejemplo, las aguas contaminadas,potables, resilientes o vivas. Mi propuesta esfortalecer otras miradas posibles frente a la gobernanzadel agua, partiendo de los entrelazamientos desde loscuales localmente se conceptualizan y ordenan aquellasformaciones del agua que se busca conservar, transformaro recrear. Son propuestas desde normativas oexpectativas locales que no necesariamente hacen partede políticas institucionales pero que pueden ser crucialesen explicar por qué precisamente ciertas políticas públicasno están teniendo el alcance esperado o se piensancomo ajenas a los contextos locales.Algunas de las preguntas que informan este corto debateson: ¿cómo se podría conmensurar la gestión del aguacon los entrelazamientos entre personas, animales,plantas y elementos, entre otros, que configuran diversostipos de agua (aguas que nosotros y/o las personascon quienes trabajamos definimos como “contaminadas”,o “vivas”, o “malas”) en contornos definidos comouna cuenca, un río, un humedal o una ciénaga? ¿Cómo,aunque reconozcamos la inevitabilidad de las abstraccioneshumanas en el proceso de la gobernanza delagua, se pueden generar propuestas que traten de evitarformas de gestión en las que se “borran” o silencian loshumanos o los animales, plantas y bosques (es decir, unagestión que podría ser considerada como antropocéntricao como biológico-céntrica)? ¿Cómo pensar e incluirdiversas metodologías desde intervenciones disciplinariasu otras formas de conocer y de estar en el mundo,que reivindiquen poblaciones ribereñas en Colombia, porejemplo, para pensar la política y lo político del agua?Para discutir algunas de estas preguntas, presentoun breve ejercicio de traducción, asumiendo que lagobernanza del agua implica algún tipo de traducciónde los entrelazamientos cotidianos de las personas conanimales, plantas, elementos, entre otros, en formasincluyentes de gestión. Precisamente, se supone que lagobernanza, a diferencia de la gobernabilidad, trata demanera efectiva de incluir poblaciones locales siguiendouna aproximación al manejo de las aguas basado enlos derechos humanos (Human Rights-Based Approachto Water and Sanitation) y en la que se “promueve laparticipación en la construcción colectiva de políticasy directrices [para consolidar] intereses y fines comunesy metas compartidas entre los diferentes actoresinvolucrados en la gestión del agua” (Diálogo Interamericanode Gestión del Agua 2011, s/p). Para pensaren este ejercicio de traducción presento una serie dedeclaraciones que, diría, son teorizaciones sobre lasprácticas que definen lo que es el agua localmente, yque vienen de pescadores y campesinos que, al igual quemuchos otros vecinos, tejen una “cultura anfibia” através de los flujos y fluctuaciones del río (Fals Borda1980). Habitan la ciénaga La Rinconada, conectada albrazo de Mompox del río Magdalena, en Colombia.Además, presento un afiche en el que trabajamos conpobladores locales y dos artistas para realizar unarepresentación de la ciénaga y algunos de sus enmarañamientos.Este ejemplo, creo, puede tener un “airede familia” con muchos otros lugares en Colombia,Latinoamérica y el mundo.

U2 - 10.7440/res63.2018.09

DO - 10.7440/res63.2018.09

M3 - Editorial

SP - 111

EP - 118

JO - Revista de Estudios Sociales

JF - Revista de Estudios Sociales

SN - 0123-885X

IS - 63

ER -