Seguridad de los inhibidores de la bomba de protones y el riesgo de demencia: revisión de la literatura y mecanismos fisiopatológicos

Proyecto

Descripción

Los inhibidores de bomba de protones (IBP) son uno de los grupos de medicamentos de mayor prescripción. Si bien varias condiciones justifican su uso, como la úlcera péptica, la dispepsia funcional, el reflujo gastroesofágico, y la profilaxis asociada al uso de anti-inflamatorios no esteroideos (AINEs), muchos pacientes se automedican o lo toman en casos que no tienen buen soporte científico, como lo evidencian varios estudios a nivel mundial . Un estudio publicado en Colombia en el año 2013, analizó las fórmulas médicas dispensadas entre el 1 y el 31 de octubre de 2010, usando una base de datos sistematizada de 4.2 millones de afiliados, y puso en evidencia que en el 23.1% de casos (26211 fórmulas) los IBP se habían prescrito sin justificación, lo que corresponde a un costo para el sistema de salud de U.S.$2,202,590 empleando los precios mínimos de referencia .
Además del problema económico, surge el inconveniente de los efectos secundarios, ya que el uso no controlado de los IBPs se ha asociado a gastritis atrófica o deficiencia de vitamina B12, nefritis intersticial, diarreas asociadas a Clostridium difficile, trastornos hematológicos como la trombocitopenia, osteoporosis, alteraciones endocrinas y recientemente, se ha sugerido un rol favorecedor de demencia.
Según la OMS, la demencia corresponde a un síndrome de naturaleza crónica y progresiva, que compromete múltiples funciones corticales, como la memoria, el pensamiento, la cognición, la orientación, el lenguaje y la habilidad para aprender. Para el año 2010, 35.6 millones de personas en el mundo sufrían la enfermedad y se esperaba que este número se triplicara para el año 2050, considerando un diagnostico anual de 7.7 millones de casos nuevos a nivel mundial. En Colombia, las estadísticas apuntan a una prevalencia entre 1.8 - 3.4% en pacientes entre los 65 y 75 años.

Aunque la demencia es una entidad multifactorial, con síntomas que con frecuencia se superponen y patologías degenerativas asociadas, recientemente, estudios clínicos realizados en población europea, describieron una posible relación entre el uso crónico de IBP y el riesgo de desarrollar demencia en pacientes ancianos5,6 además, existen otros, que evidencian deterioro de la función cognitiva con el uso de IBP a corto plazo.7

Diversas teorías han tratado de explicar la fisiopatología de dicha asociación dado que los IBP atraviesan la barrera hematoencefálica. 8 Se ha demostrado que este grupo de medicamentos puede bloquear la bomba de H+ ATPasa vacuolar 9 con un consecuente aumento del pH de los lisosomas de la microglía y una disfunción en la degradación del péptido β-amiloide. En 2013 un estudio preclínico demostró en modelos animales y celulares que Lansoprazol y otros IBP aumentaban la producción de β-amiloide10, cuya acumulación, potencia la liberación de citoquinas proinflamatorias con el consecuente daño y degeneración cerebral. Adicionalmente los IBP se encuentran asociados con déficit en la absorción de vitamina B12 11, y la literatura ha reportado demencia asociada a déficit no solo de esta vitamina sino de otras del grupo de vitamina B, como la 6 y la 9, lo que podría tener cabida en la explicación para las alteraciones de las distintas funciones cognitivas asociadas con los IBP.
Título cortoIBP y demencia
EstadoFinalizado
Fecha de inicio / finalización efectiva6/1/172/28/19